Los tiempos que vivimos demandan de la Universidad tareas, funciones, responsabilidades y acciones ineludibles, todas ellas con arreglo a principios rectores de un mundo global, valórico, humanista, competitivo, democrático y social. En ese marco la Universidad debe volver a ser el referente que guíe a la sociedad y no una entidad que asume y usufructua de un modelo económico, político y social sin generar instancias de análisis y reflexión crítica sobre el mismo en pos de vislumbrar intervenciones que lo modifiquen para alcanzar altos niveles de desarrollo y no solo de crecimiento.
lunes, 13 de agosto de 2007
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